Casi nadie llega al entrenamiento con el cuerpo impecable. Una rodilla que lleva años dando guerra, una espalda que vuelve a dar problemas, un hombro que solo llega hasta cierto punto o una molestia difusa que va y viene pueden cambiar por completo cómo debe ser un plan sensato de preparación para el esquí.
La aplicación no debe usar esa información para diagnosticar ni tratar nada. Debe tomarse en serio lo que le has contado y dejar de actuar como si todo el mundo pudiera entrenar igual.
Las limitaciones cambian qué ejercicios convienen
Una rodilla que da problemas suele pedir progresiones más lentas y cuidadosas para el tren inferior. Una espalda sensible quizá requiera otros ejercicios de tronco y bisagra de cadera. Una limitación en el hombro puede dejar fuera algunos ejercicios de tren superior o de equilibrio.
El reto sigue ahí, pero debe encajar contigo. Dar a todo el mundo la misma plantilla y esperar que funcione no basta.
Cuando faltan certezas, la carga debe ser prudente
Si indicas una limitación, el plan debería ser más prudente, con aumentos de volumen más pequeños, progresiones más suaves y sin subidas agresivas de carga. Esta cautela importa sobre todo al principio, cuando apenas hay historial de entrenamiento que sirva de referencia.
SlopeReady tiene en cuenta esas limitaciones al preparar el plan, pero no emite una valoración médica. Las usa para diseñarlo con más cuidado de lo habitual.
Tú mantienes el control
Una aplicación de entrenamiento debería ponértelo fácil para actualizar una limitación, explicar con claridad por qué ha cambiado la elección de ejercicios y dejar claro en qué se basa. Tu cuerpo cambia, el dolor también, y el plan cambia contigo.