Decidir qué entrenas hoy es más fácil si sabes cómo está tu cuerpo. El sueño de anoche, la VFC, la frecuencia cardiaca en reposo y los entrenamientos de los últimos días te dan contexto antes de elegir la sesión.
Esas cifras nunca son perfectas. Pueden ser imprecisas, a veces faltan y también responden a factores que la aplicación no ve. Un buen entrenador las interpreta con cierto escepticismo.
El sueño cambia el día de entrenamiento
Una mala noche no significa que tengas que descansar. Sí cambia lo que probablemente saques de una sesión dura. Si llevas varios días durmiendo poco, suele compensar más una sesión ligera o de movilidad que unos intervalos que no vas a hacer bien.
La VFC y la frecuencia cardiaca en reposo aportan contexto, no órdenes
La VFC y la frecuencia cardiaca en reposo varían por muchos motivos: el estrés, la recuperación, un resfriado que empieza o el ruido normal de un día a otro. Interprétalas como parte de una tendencia, no como una orden aislada que debas obedecer.
SlopeReady debe evitar reaccionar de más ante un solo valor. Lo sensato es contrastar esas señales con tus entrenamientos recientes, el tiempo que tienes y el objetivo para el que entrenas.
Los entrenamientos recientes muestran la fatiga acumulada
Puedes haber dormido bien y seguir arrastrando una semana dura. Un día largo de resistencia, una sesión exigente de intervalos y un entrenamiento de fuerza muy seguidos dejan una fatiga que debe influir en lo que hagas después.
El estado de preparación sirve como contexto para una sola decisión: si hoy toca entrenar más fuerte, más suave o dedicar el día a recuperarte. No es un anillo ni una puntuación que debas perseguir.